miércoles, mayo 28, 2008
Vivir en las nubes
sábado, mayo 24, 2008
Cansancio
martes, mayo 20, 2008
Regreso al viejo mundo
viernes, mayo 16, 2008
El mundo de nuevo
Nacimos en ese mundo en rémora. Ya no era la rémora de ese mundo, la descomposición de esas estructuras ya era tan grande que parecía estar todo por hacerse. Y lo hicimos. Muchas veces mal. O seguimos sufriendo por hobby, vicio, desidia, impericia, voluntad? O por que somos mujeres? Je. La mayoría de los males sigue haciendo eclosión en nosotras más que en ellos. Tal vez porque algo de eso hicieron, dejándonos un mundo devastado para que lo arreglemos solas, mientras ellos sacaban platea preferencial para vernos caer en el barro, reírse un poco de nosotras y luego esperarnos cual película en una mecedora en el porche con una sonrisita sobradora mientras en el mejor de los casos ensayaban un hola, en otros peores un volviste?, y en los más nefastos un yo te avisé.
miércoles, mayo 07, 2008
Poquito sobre mi madre III
Con mi madre, después de que la dejé de llamar mami y mamá, tuve otra costumbre, aunque recién ahora que ya no está me doy cuenta de que la tuve, y me di cuenta porque incluso la sigo teniendo sin su presencia. No es que nunca había visto nada, sólo que lo veía mal. Hasta hace unos días, digamos hasta que apareció H, algo a lo entregarse al monoseo más feliz, pensaba que sólo era tolerante con ella (y con todos, pero con ella en especial) cuando I'm was in love. Me parecía lo más común del mundo, a todos les pasa. Pero el otro día, después de que H dejó que lo manoseara a destajo agradeciéndome con besos porque no lo dejaba ni quería que me penetrara, de que con alegría lo hiciera acabar en mi boca, me enojé con mi padre de una manera algo desacostumbrada en los últimos tiempos, mucho más desde la muerte de mi madre. Pelearme con él siempre me hizo sentir protegida: no había forma de confiar en ellos, algo siempre traicionarían.
Ya me había dado cuenta de que H llegaba para algo más que sexo, y eso me convertía en una mujer desafortunada: nada que revivir, nada que valiera la pena volver a intentar, cualquier sentimiento que apareciera además de una pérdida de tiempo sería, sin duda, un dolor innecesario. Días después de la pelea, después del sexo con H que para mi desgracia resultó feliz, como feliz resultó que me invitara a quedarme en su cama, a su lado, a dormir, y pese a mi reticencia clara me abrazara por detrás respetando que no quería cucharita, me di cuenta de que pelearme con papá me servía para alejarme de los hombres, para mostrar mi repelencia. No creo que H haya visto algo en mí que yo no considero; más bien me parece que tiene una necesidad que yo le sacio. De eso se quejaba mi madre acerca de mi padre, como si sólo recibiera hasta que él obtenía lo que quería (y no era sexo precisamente), y después se desdibujaba. Esa era la razón por la que mi madre no confiaba en los hombres, aunque mi padre haya sido el único que tuvo. También la razón por la que me inculcó a mi hacerlo, y así probarlos eternamente, hasta que se cansaban, y se iban. Porque yo no era como mi madre, ni nunca lo sería; apenas una aprendiz que aprende para que la sigan queriendo. Mi madre nunca me habría perdonado que en eso no la imitara, y no me habría amado.
H todavía está, y aparentemente, tranquilo. Yo estoy muerta de miedo. Con muchas ganas de pelearme con mi papá.
lunes, abril 28, 2008
Every time
Y ojalá todo me sucediera por protección y no hubiera la mínima sospecha de que es porque no podré hacerlo más, que cualquier contacto que amague con sensibilizarme, siquiera con hacer surgir una sensación cercana a lo que sabemos que fue hermoso sentir pero dejamos en el camino porque vaya una a saber por qué aunque siempre pensamos que fue por nosotras, oh omnipotencia, me conduzca nuevamente al despeñadero y no pueda ya salir nunca más. El miedo a lo improbable no deja ni espacio para el consuelo de lo posible. Y eso indica que está todo mal. Que la tristeza repentina que no pude detener desde que dejé de verlo es el mejor indicio para no volver a verlo. Y sí, claro, el día otoñal, acaso el primero del año, ayudó; y la caída del sol en la ventana que da al noroeste, también. Y para qué hablar de la música descubierta aquí. Pero nada puede sacarme de la cabeza que fui con entusiasmo. Y suelta. Sobre todo eso, suelta. Y que sentarme frente a alguien que parecía quererme mucho más que para coger, que mi compañía le agradaba, mi forma de decir le causaba gracia y lo que decía le parecía inteligente me dio vuelta como un guante.
jueves, abril 24, 2008
Ojalá lo escuche
Claro que a mi manera sabía que su idea de engañar a su mujer, a la que por suerte no conozco, se debe a un motivo superior, y que es precisamente ese motivo y no el engaño lo que le da culpa. Que incluso no es culpa, es el descubrimiento de sentir que tiene que decirle a ella aquello que hace tiempo tiene ganas de decirle, y que haberlo buscado hacerlo de mil maneras y mil veces haber fracasado, lo lleva ahora a hacerlo de la peor manera posible. Y sin darse cuenta de que peor que eso es no darse cuenta de que por lo menos tiene una manera de decírselo, y más: todavía quiere decírselo, le interesa decírselo. Tanto, que incluso está dispuesto al engaño como para lograr que ella, finalmente, escuche lo que cada vez más tiene ganas de decirle, eso que ya se lo dije muchas veces y ella, siempre, se empeñó en escuchar lo que quiso.
domingo, abril 20, 2008
Yendo suelta
Tan suelta como para no atolondrarme con el punto seguido, y poner un punto y aparte, y pensar que es muy lindo ser reconocida, mirada, mimada, apoyada, franeleada en las tetas, apretada en la pelvis, meneada con la mano en la cintura, besada con pasión y ternura en la mejilla, como se besa a quien se desea en futuro.
Tan suelta como para saber que si pintaba algo tendría que ser express, porque esperaban los chicos en casa con la señora que los cuida, y la señora debía amanecer en su casa, y en mi casa nadie más que los chicos y yo debíamos amanecer; y que entonces sería express en la casa de él o en el antaño visitado albergue transitorio, todo un flash, un deja vu irrepetible que se hubiera convertido en un viaje lisérgico, y que sólo con eso pagaba todos los riesgos.
Tan suelta como para volver sola y no pensar que había perdido nada. Y que si había perdido no importaba, porque como me dijo un amigo respecto al tiempo hace uno años: lo único que se puede hacer con él es perderlo. Y así se me cruzó la loca ida de que más rico que haber ganado es haber perdido mucho: eso habla de las muchas oportunidades que una se generó y que osadamente dijo no donde la mayoría hubiera dicho o dijo sí, y que si perdió mucho es porque mucho la desearon y que el hecho de haber rechazado ofertas lejos de hacerla superflua y pretensiosa la hizo elitista y fina, pero por sobre todas las cosas, sin culpa: sólo de esa manera es posible disfrutar de esos momentos en que una se va de una fiesta empujando pretendientes con una sonrisa en la boca y una carcajada interna, un estado de la felicidad poco compartible, como la mayoría de los estados de la felicidad.
Tan suelta como para volver, verlos dormir (a ella, a él no porque ya es grande y la eventualidad de despertarlo por un placer sólo mío sería motivo de crispación, entorpecimiento de la relación y peor, y muy a mi pesar, dar lugar a un trato símil pareja que descubrí hace poco y me puso enteramente mal), y pensar que después de todo no está tan mal, que la madre se sienta linda y agraciada muy probablemente redunde en un beneficio para ellos, que al verla bien (feliz, podría decirse), se animarían a más, especialmente a molestarla, como a veces molestan muy bien los chicos con su: Mamá, jugamos?; o su Maaa!, venís? Y que después de todo, para ellos, puede ser una aventura quedarse solos, lejos de su madre, como cuando chicos con mis hermanos festejábamos las salidas de mama y papá.
Yendo tan suelta que parezco alegre. Y lo estoy.
martes, abril 15, 2008
Dolores
lunes, abril 14, 2008
Noche francesa
miércoles, abril 09, 2008
Apertura
domingo, febrero 17, 2008
Poquito sobre mi madre II
Además de la primera y obvia verdad de que ella ya no va estar, y que no va a estar cuando ellos crezcan y me empiece a quedar sola, sola de motivo, es que más o menos podés darte una idea de tus días por venir, de cómo será tu trayecto hacia la línea de la frontera final. Ante eso, algo que no sos vos te conserva, te retiene aquí, más allá de los hijos incluso. Es un mecanismo más complejo, que tal vez no sólo tenga que ver con lo biológico. Y la desazón tampoco tiene que ver con saber lo que vendrá, ni que en lo que vendrá no hay nada de eso que alguna vez te entusiasmó. Es sólo la conciencia de la decadencia, el exceso de su verdad.
lunes, febrero 11, 2008
Poquito sobre mi madre I
miércoles, febrero 06, 2008
Poquito sobre mi madre
miércoles, enero 23, 2008
Cuando sea grande
martes, enero 15, 2008
No estoy sola
martes, enero 08, 2008
Breeders
miércoles, diciembre 26, 2007
No habrá ninguno igual
sábado, diciembre 22, 2007
Ellos
Ayer no pude ir a ver a Soda por ellos. Siempre es por ellos que no podemos hacer lo que queremos. Ellos son cualquiera. Todos. Cambian según el lugar, la circunstancia, el motivo. Siempre hay un Ello, como descubrió Oesterheld en El Eternauta. Los hijos, los padres, el señor, las amigas, el jefe, la corporación, el sistema, siempre somos ell@s y nosotr@s. No importa el género, no importa si estás abajo o arriba, si cogés bien o mal, si te gusta bajar o que bajen. No importa nada, siempre habrá un ellos. Y están desde que tenemos memoria. Se pusieron ahí, en algún lugar de nuestra cabeza, y perduraron. Y perdurarán por más que descubramos todos y cada uno de sus escondites, formas, metamorfosis, porque cada vez que lo hagamos cambiarán de lugar, mutarán, se disfrazarán, harán lo que sea para perdurar, incluso hacernos creer que no fueron ell@s, sino nosotr@s. Algun@s incluso no se irán con nosotr@s, como un virus se contagiarán a otr@s y sobrevivirán a nuestra muerte. Alguien los puso ahí para eso, para que intenten la inmortalidad. Quiénes habrán sido, sino ellos.