domingo, agosto 19, 2007

Consideraciones sobre el sexo

Por fin me animé. Hice que me lo mandaran por correo, me daba mucho vergüenza. De hecho no se lo dije a ninguna amiga. Lo probé hoy en la bañera, después de que se fueron los chicos, y nunca más apropiado el término con el que se lo conoce: consolador. Me consoló. Media hora en la bañera, vibra que te vibra. Según estuve leyendo no es de lo mejor, pero está bueno. Dos orgasmos. Para empezar, nada mal. Así es más fácil ser sola. Porque los dedos son lindos, pero la penetración tiene otra cosa. Ese no sé qué, al decir cursi. Me compré un tamaño un poco más grande del que estoy acostumbrada. Bah, el que más recuerdo últimamente es el del Señor, porque los otros de después fue como si siguieran de largo. Ninguno dejó recuerdos. Uno sí, el primero después del Señor. Pero ya se está diluyendo. Y con el nuevo adminículo, seguramente lo olvidaré del todo. Estoy re contenta. Me animé! Y encima me encantó!

jueves, agosto 16, 2007

Mix

No consigo darle continuidad, hacer de esto un hábito. Tantos hábitos idiotas que tengo, y éste no me da. Busco explicaciones pero no encuentro. Mi psicólogo tampoco. Veo que los demás escriben a lo loco, todos los días, la mayoría para hacerme perder el tiempo a mí y a otros tantos como yo que buscamos allí algo que nos entretenga, que nos de eso que sentimos que nos falta, nos divierta, diga algo que nos agrade como un buen disco. Eso es lo único que parece haber buenos discos. Todos los días, en cualquier lugar. Siempre hay uno bueno. Porque está la red, y de ahí, los que podemos, los bajamos. El resto escucha cumbia. O la FM 100, aunque Petinatto se esfuerce en hacerles escuchar Arcade Fire. El problema no es ese, sino que lo entiendan. La mayoría no tiene ganas. El resto no puede. Si se conectan con Petinatto es por su faceta más común, que en su caso no es ordinaria, y que todos las tenemos. En las chicas es más común. La regla nos une, y después la maternidad, su posibilidad, su no posibilidad, su fracaso, su éxito nos vuelve a unir. Es como la comunión y la confirmación, por si quien lee esto es católico varón y no entiende. La demostración de esa cosa de Petinatto es la negra Vernacci, a quien todos califican de varonera: hay que serlo para tener ese lugar en los medios, un mix de ordinariez antes que de género, como les gusta decir a las chicas de Artemisa.

jueves, agosto 02, 2007

Perdón

Estoy en una de esas noches en que siento que nunca me voy a separar. Aunque lo esté. Aunque estemos muy lejos. En realidad son momentos. Varios al día. Especialmente cuando no consigo que haya varón que me provoque algo, por más que no sea la bronca, que él me provocaba. Me provoca. Está lejos, con los chicos. Lejos físicamente, no de la otra manera. De la otra manera lo está hace un año, cuando me contó de lo suyo, de su bicho, de su infección. No creo poder separarme. Porque no creo poder perdonarlo. Perdonarle todos los años de vida malgastados en pos de su amor. Me dijo un día, ya en casas diferentes: ojalá todo este dolor valga la pena. No lo valió. Y si bien nunca hay reparación posible, al menos existen los intentos. Él me los negó. Ni siquiera puedo intentarlo. No creo que pueda algún día perdonarle que me haya robado la posibildad de elegirlo otra vez.

viernes, julio 27, 2007

Chabones

Al medodía lo había logrado. Un feo me había llamado en un momento totalmente inoportuno diciéndome que me había mandado un mail, que lo había vomitado me dijo, y que no hacía falta respuesta, pero como no le había contestado quería saber qué pensaba yo. Idiota. Yo no pienso nada porque no lo leí. No creo que seas de las que no leés los mails. Estoy de vacaciones tontito, me pedí unos días para pasear con mis chicos, porque la semana que viene se van con el papá. Primer síntoma de equívoco: no preguntó por qué, preguntó por los mails. Y eso ya estaba respondido antes de explicarle que se iban con el papá. Lo leo y te llamo, dije, más tonta que él. Otro día los leo, chabón, habría dicho otra mina menos necesitada que yo de reconocimiento, de que le digan todo lo que vale, aunque lo que valga sea solo esto que soy. Leí y llamé, conciente de que me había tirado los galgos, que incluso que me había tirado más que los galgos pero que a mí no me gustaba ni medio. Tanto halago me hizo dudar. Y dudé. Casi le digo si quería venir ir a tomar algo anoche. Él me había invitado, diciéndome que me quería conocer, que aunque fuera como amigos y todo eso que te dicen muchos chabones porque sólo te quieren coger. Pero en él sonaba distinto. Sé que quiere algo más que sexo conmigo. De hecho lo tuvimos y me siguió buscando, cuando había dejado claro que era sólo esa noche, y el rechazo había sido lo suficientemente duro como para que no volviera. Pero como me lo cruzo de vez en cuando y es varón, habrá dicho, pro qué no? No perdía nada. Al menos ante mí, incapaz de humillar, incluso de ser clara. Y el que no aclara involucra. Vaya yo. Lo peor es que más tarde cometí el error que traté de evitar, aunque con otro chabón (el chabón se me pegó por una amiga que vino de provincias, como dicen en España, y se la pasa diciendo chabón; y boludo, también). Fue ella la que me habló muy bien de un tipo, y su marido también. Me dijo que le tiraba los galgos a su mujer. Y que estaba bueno, me dijeron los dos. Después de los mensajitos de texto de cuestión, y como había ido al cine, a la una me dijo de encontraron. Y en vez de hacerme desear, dije que sí. Boluda de mí. Por suerte no pasó nada, me volví a casa y dormí tranquila. Cagada de frío, volví. Y con el suficiente sueño para dormir de golpe. Sola, pero de golpe. Una vez más sola, pero bien. Mejor así después de las ofertas del día. Hacerse valer, decía mi abuela. Ay si pudiera.

viernes, julio 20, 2007

Periodistas

Los periodistas siempre hablan de cosas de su ambiente. A lo sumo, si se juntan con otro rubro, hablan sobre temas de interjección, aquellos lugares en los que las profesiones se familiarizan, pueden hablar de lo mismo. Ayer hubo tour de presentaciones de libros, y me crucé con algunos de ellos. Y hablaron de sus profesiones. En las redacciones lo que priman son los periodistas. ¿Por eso serán los más pretenciosos? El resto somos minoría. Y no tenemos más que seguirlos.
Ayer vi a muchos de ellos. Con algunos había tenido sexo. Hace mucho, claro, antes del Señor. Me los cogí, sí. En esa época me los cogía. Ninguno de ellos hoy vale la pena. Hablo en un plural que parece que fueran muchos, y lo son: en un grupo de cien personas de entre 30 y 60 años haberte cogido a tres son muchos: dos, hoy con 40 o casi, los que de 30 actuales no figuraban en aquellos tiempos, y hoy tienen un bajo porcentaje de figuración: el matrimonio los atrapó rápido, y ellos hicieron todo lo posible para ser atrapados. Sólo dos valían, y con uno de ellos intercambié teléfonos. En realidad le di el mío, con el de él en mi celular tengo miedo de hacer lío. De los de más arriba ya ninguno calificaba en aquella época.
De mi trío, los dos de cuarenta me histeriquearon un poco. Bastante. Me puso bien que me volvieran a tener ganas. El tercero me puso un poco triste. Con apenas más de 50, no vale absolutamente nada. Por qué no, un poco de asco me dio. De alguna manera él lo sabía, porque me tiró los galgos muy torpemente. Creo que de ahí me dio asco.
Me aburrí, una vez más. No tanto, tampoco. Se hablaron de cosas de periodismo. Y los chismes siempre son entretenidos. Especialmente los de las parejas. El que me dejó el teléfono se cogió a una de esas que los varones usan como figuritas, o trofeos: creen que así tienen más posibilidades con el resto. En general es así. A mí me aleja. Dependiendo de quién sea. La que él dijo, también periodista, para el público masivo mucho más masiva que mi interlocutor, me parece que le resta. Allá él con su gusto, aunque cuestiona su acercamiento. Más que nada mi recepción. Una lástima despertar y distanciarse del alcohol y sus ganas de aventura sexual; o al menos de juego de seducción. Menos mal que no me llevé su teléfono. Espero que no se anime a llamarme.

miércoles, julio 18, 2007

Destape

Me despertó el frío. La sensación, más preciso. Y no exactamente la sensación de frío, sino la de ser destapada. ¿Cuánto hace? ¿Cuándo fue la última vez? ¿Importa? El recuerdo está y ese es el problema. Sin recuerdo no me habría despertado. O lo habría hecho más tarde, cuando realmente tuviera frío. Si no olvido moriré, ¿no? Así lo canta Cerati. Quién pudiera olvidar. El problema es Eterno resplandor de una mente sin recuerdo: hay que borrar todo. Y todo es feo. Y peligroso. Tendría la ventaja de que volver a aprender cosas maravillosas, con lo maravilloso que sería eso, pero también el riesgo de perder cosas que ya no se pueden volver a aprender más. Ella siguió moviéndose y terminó destapándonos a las dos. Me había quedado dormida y no la llevé a su cama. La abracé y me volví a dormir.

miércoles, julio 11, 2007

Piso

Me fui a vivir a un piso alto porque quería estar lejos del piso. Pero estar lejos del piso, alejarse del suelo como decía Luca, no es la solución. El ventanal, las nubes, la luna, alguna estrella, los autos ahí abajo, la gente, todas son referencias de vida, de una vida que, si no me enteraba que no tenía, mucho mejor. Lo descubrí recién, al salir de la casa de una amiga, más que amiga compañera del trabajo, que vive más cerca del suelo y en un dpto interno. Se puede conectar con el mundo por Internet o por la tele, y cuando sale lo hace a la altura del resto de la humanidad. Yo no, siempre estoy arriba. Lejos. Y sola.

domingo, julio 08, 2007

Susto

Esto pasó el 17 de junio. Y veo que recién escribí el 5 de julio. Da la dimensión del susto, que los primeros días ni percibí. Me creí reloca, atrevida, moderna, mucho más que cualquier pendeja de hoy, que lo hace porque está de onda o para hacer aceptada, como hacemos la mayoría de las cosas cuando somos chicas. Pero yo soy grande y lo hice igual porque soy zarpada. Las bolas. No salí por una semana. Y si bien no salgo mucho, al segundo fin de semana que me di cuenta que sólo tenía ganas de querdarme guardada, me parecté de que eso no me había sentado muy bien. Todavía me dura el miedo que me metió mi vieja cuando me encontró tocándome con una amiga y no me habló por tres días. Bah, yo digo que fueron tres días. Para mí fueron más, pero le pedí perdón enseguida, y si no fuera por mi viejo creo que no me hubiera hablado hasta que nació mi primer hijo. Cómo me asustó la hija de puta. Pero para ella fue en éxito total. De hecho por años evité hasta los roces con chicas, en el colectivo, la facultad, en el baño, donde fuese. Y de hecho el probador ocurrió porque estaba fumada.
Me cayó tan mal darme cuenta de esto, que me la pasé una semana llorando. En el laburo dije que tenía pérdidas. No pérdidas pérdidas, sino una menstruación prolongada, que no sabía qué me pasaba, que tenía que ir al médico. Un día dije que fui: fue al lunes siguiente, cuando me pareció que mi cara estaba mejor, que mi postura no delataba depresión y que emitía opinión cuando se daba una charla. Estoy cansada de llamar la atención por mi estado de ánimo, que la gente me pregutne si estoy bien, que qué me pasa. Hace rato decidí que las cosas no se me tienen que notar tanto, pero todavía no lo consigo. La última semana de junio estuvo mejor. Aunque no pude olvidarme del todo del probador.

jueves, julio 05, 2007

Probador

Hacía mucho que no lo hacía. Me lo regalaron, y un poco harta de mi estado de nada, fumé. Me dio por caminar. Y caminé. No mucho, pero me pareció un montón. Creí que estaba en otro barrio, pero seguía en el mío. Parecía que conocía a todos, y que un poco todos me conocían. La gente me miraba de otra manera. Bah, me miraba. Y yo la miraba como siempre pero mejor. Bah, lo que todos saben de cómo se mira, mejor dicho, cómo se ve, cuando se está fumada.
Me pareció linda, yo qué sé. Estaba así, podía ver chicas de otra manera. Sin fijarme tanto en qué usaban y cómo les quedaba y si a mí me podía quedar igual, sólo apreciar su belleza. Me acordé de la canción de Virus y me reí: esas cosas no me pasan a mí. Pero cómo me gustaría que me pasaran. Entré al gigantesco local de ropa popular pero seguí de largo, hacia donde estabana los zapatos. Una mierda. Y un mirada. Sólo caminé, agarré una y entré al probador. Tenía la mirada, estaba segura. Así que tarde. Tardé más de lo que la prenda necesitaba. Y ahí me asomé para ver si seguía mirando.
El te puedo ayudar en algo me tiró contra el espejo. Me preguntó si estaba bien. No contesté. No estaba asustada, no me reía, quería que entrara, pero no lo sabía. Entró. Yo en bombacha. Se agachó: te ayudo. No le contesté. Seguía así, en un no estado. Algo latente que no se sabe bien qué. Me agarró la mano y se la puso en la entrepierna. Estaba húmeda. Mi anular y mi índice tuvieron una de sus mejores experiencias: sintieron la humedad convertirse en líquido excitante. Su cara parecía de porno, pero era real: le encantaba. Me besó. Me encantó. Para mí fue un minuto de besos sin lengua, pero en realidad fueron menos. Y después con la lengua. Cuando puso su anular en mi concha sentí que también estaba mojada. Con poco me hizo acabar como hacía rato no lo hacía. El ahogo me sacó del éxtasis: ella me tapaba la boca con fuerza, yo no me escuchaba. Después dijo shhh, shhh, linda, hermosa. Sos divina. Y yo sonreí.
Escuché una voz de autoridad, y empecé a hacer ruido por el esfuerzo de levantarme de golpe y salir lo más pronto de ahí. Me abrazó fuerte, me tranquilice un poco, me dio un beso en la boca re dulce, se puso el dedo como la enfermera y dijo: una clienta que le bajó la presión. La voz de autoridad se fue. Tomá, llamame, me dijo con mi celular en la mano: Gisella, decía.
Estás mejor? Sí, sí, dije mecánicamente. Querés un vaso con agua? No, no. Bueno, tomá este sobrecito de azúcar, que te va a ayudar. Y llamame, agregó en secreto.

miércoles, junio 13, 2007

Ya basta mamá

El problema es tu tiempo. Siempre. Mirado en perspectiva todo es fácil. Al menos entendible. A veces hasta risueño. El mientras tanto que va de ese momento que creíste que eras feliz hasta el otro momento que suponés que va a llegar. Pero no llega. Antes que por los hijos una entiende a los padres por la edad. Los reclamos se vuelven espurios, incluso cuando se sepa que no hay perdón. Le entregás tu hija a tu mamá por necesidad; hay casos felices: madres e hijas comparten. El mío no pertenece a ese grupo. Soy de las que la falta de tiempo las obligó a hacer de su madre una abuela. Que a eso se aprende también. Y yo le enseñé. Bah, le di el instrumento. Y ya está, el resto se pasa porque la nena esta feliz, y si ella está feliz, los reclamos te los metés bien ahí. Y yo me los tuve que meter, luego de intentar que, a cambio de afecto que ya jamás podrá volver a disfrutar, de ese regalo que es un niño haciendo de un vieja mujer un ser feliz, ella siguiera pensando que todo se debía a una etapa de mi vida que ya pasaría, y que más temprano que tarde no sería más.
Ese día no llegó. Por eso perduran los besos distantes, la falta de abrazos, los mimos, las caricias en el pelo, las miradas de aguante, la dulzura que siempre estaría disponible para que superara los tiempos duros que ella sabía que vendrían. La voy a tener que enterrar. Peor, cuidar su vejez. Como si el haber dejado todo por esta soledad no haya sido castigo suficiente. Como si todo el amor que me negó por haberle dicho que ya basta mamá, no haya sido suficiente peregrinar por el desierto. La concha de tu madre, mamá.

viernes, junio 08, 2007

Idiota

Este sitio para mí es un viaje. Leerlo me conmueve. Esa energía, la vitalidad de cada una de sus palabras es como una maquinaria que da energía para provocar más vitalidad. No conozco sitios de mujeres similares. Tal vez porque no conozco sitios de mujeres que hablen de la cosa pública. Tal vez porque los sitios de mujeres solo hablamos de nosotras, de lo que ocurre fuera del mundo público, es decir fuera de la política. Y lo que ocurre fuera de la política, como bien descubrieron los griegos hace ya mucho, es idiota. Seremos idiotas? No lo creo. Vendrá de ahí la subestimación ancestral que sufrimos? Creo que en buena medida. Hay algo que, incluso en este mundo de blogs en lo que podríamos hacer literalemtne los que se nos canta (al menos escribiendo), no lo hacemos. La cosa pública no aparece en nosotros. Aparece una estética, pero no aquella estética que decía que todo plano es político, sino una más bien vacua, de esa idiota.

Intimidación

Dicen que intimido. Que los tipos no se me acercan porque piensan que los voy a llevar de las narices. Ahora que había decidido seguir el consejo de mi amiga. No es que no quieren compromisos, no los quieren conmigo. Dicen que soy exigente. Y algo de razón deben tener, porque para imponerse la soledad antes que algo que no gusta hay que ser exigente. Exigente con una, pero indulgente con los demás. Y ahí no hay valor: a mí me exijo porque supongo que estoy a la altrua de la exigencia, al otro no porque sospecho que no sabrá estar. Sea por lo que fuese, hoy no hay plan, y mañana tampoco y tampoco pasado. El lunes menos.
Y V se fue de viaje. Y no le pude decir que me gustaría pasar más tiempo con él. No me animé a llamarlo por ese prejuicio de nosotras, que pensamos que nos van a mirar mal si los llamamos, o no nos van a considerar como pensamos que nos merecemos. ¡Cuánto prejuicio! Debe ser parte de la exigencia. Me amiga me cagó la vida. Justo cuando estaba empezando a sentir que había acomodado todo para no necesitar acomodar más nada, cuando sentía una ténue sensación de bienestar sin tener la necesidad de alguien, ni siquiera para coger, justo cuando amenazaba la percpeción de que llegaba a un lugar despojado, relajado, ajeno a la exigencia, me dijo que tenía que conseguirme un tipo. Te odio M, te odio con todo mi corazón por haberme hecho acordar de lo que con tanto esfuerzo había conseguido creer que había olvidado. ¡Y no tengo la regla!

miércoles, junio 06, 2007

Madre

Maravilloso. Así de simple. Lástima que a Lola no se le pueden dejar comments, porque hubiera preferido dejárselo en su sitio, incluso poder decírselo con más intimidad. Escribí algo sobre Mi mamá me ama cuando nació el primero de mis hijos. En el puerperio, claro. Trataba de establecer porqué eso era lo primero que nos querían enseñar a escribir. Por qué no papá me quiere, menos pretencioso, más real. Años después un amigo, en una reunión, dijo: no las quiere, no ves que tiene que estar todo el tiempo diciendo que todo los hace por ellas. Quedé pasmada. Hablaba de Maradona y su compulsión a decir que todo lo que hacía lo hacía por las hijas. Mi mamá me ama se hizo más claro. No tanto como lo de Lola, pero sí me había quedado claro. Lo dejé ahí. Era una etapa en la que no escribía, y cuando una no escribe las cosas se le pueden ocurrir, pero le duelene menos.
Hace poco Nazarena Velez me hizo acordar de nuevo del asunto: no los quiere; todo lo hace por los hijos dice a cada paso. Lola lo explica a la perfección. El tema es que somos madres. Entonces la cosa se vuelve jodida. No porque no podamos hablar de estas cosas delante de los chicos, algún día ellos tal vez lean estas cosas. El problema, además de que no entenderían una mierda, sino porque no podemos evitar dejar cicatrices, como las que nos dejaron y por las cuales somos reconocidas. Atrevernos a pensarlo y a decirlo no nos inmuniza.
Los varones fueron bendecidos. Y no por el dolor físico, el sufrimiento, el culo que se te agranda, la cadera que se te ensancha, las tetas que se te caen. Sino porque pueden elegirlo. Deciden ser padres, que no es lo mismo que tener hijos. Nosotras somos madres apenas quedamos embarazadas.

Lost

Hace un rato llevé a los chicos a la escuela y crucé miradas con un padre de jardín. Lindo. También cruzamos unas palabras. Y yo, que no voy a trabajar hasta tarde, volví excitada y no pude evitar masturbarme. A veces pienso que eso me saca imaginación e iniciativa para un tipo. Como que me deja satisfecha por un rato y ya no los busco. Este probablemente esté casado (seguramente está casado), y la de amante me ratonea pero no creo que tenga que ver con el consejo de mi amiga. Mañana dirá lo suyo el terapeuta, que de nuevo me pidió dos sesiones semanales. Dice que no quiere probar con la medicación de nuevo, que sigue estando pero más baja que en los tiempos de aquellos bajones. Yo digo que puedo vivir sin pastillas, pero él dice que no. Que el hecho de estar bien no significa que lo esté. Me lo dijo así, esperando que lo entendiese. Y lo peor fue que lo entendí. Salí del paso a lo Blumberg: ¿se entiende? Él se rió. Ojalá hubiese tenido una ocurrencia por el estilo esta mañana. Pero me salió la mina seria que no se mete con tipos casados y menos si van a la misma escuela que su hija a ver lo que va a pensar la gente y que cómo él se va animar. Podría haber sido seria histérica, tipo de afirmar a los cuatro vientos que yo jamás haría una cosa así de modo que el entienda el código y me diga algo. No me animo a preguntarle a la mamá de algún compañero de mi nena. Me da cosa, me parece que todas piensan distinto y más si estan casadas. ¡Cuánto prejuicio! Me voy a de Lost, tal vez después le mando un mail a alguien preguntándole

lunes, junio 04, 2007

Cansada de este mundo

Una amiga me dijo que me tenía que meter con tipo. Así nomás, sin preámbulos ni vueltas. Es de la idea de que la soledad te acostumbra tanto que después no podés salir. Y que además te mantiene activa cogiendo, el cuerpo más elastizado y flexible, el semblante distinto. Y sobre todo que no andás cargando las cosas sobre los demás, especialmente tus hijos, el varón, que pasa a ser como el compañero que no tenés. Un mierda. Pero una genia mi amiga. Más que el terapeuta. Aunque él por la negativa me hizo dar cuenta que estoy definitivamente sola, y que lo único que me queda es escribir. Escribiré. Y me conseguiré un chongo. Al menos por un mes, que es lo que me dijo mi amiga. Masturbarse no alcanza. Y no sólo por razones psicológicas, el físico se descarga un 400 por ciento más, según leí. Acaso la circulación de la energía energice. Y además porque cuanto más sola te ven más te reuyen. Eso creo yo, otra vez cerca de donde ya estuve y pensé que no volvería. Al menos no por un buen tiempo. Y encima el Señor me acaba de pedir permiso para irse de vacaciones de invierno con los chicos, y yo sin un puto plan.
Mi amiga no me lo dijo, pero yo siento que ya canso.

viernes, junio 01, 2007

Escribir, leer, escribir

Lo tendría que haber previsto, más que nada porque ahora pensamos así antes que porque las cosas sean así. Lo que pasó fue que a punto de publicar mi post, se colgó la máquina y no hubo forma de hacerla andar más que reseteándola, o sea perdiendo todo. Bien, antes uno hubiera puteado porque las cosas no son lo que prometen: los fabricantes, quienes nos vendieran la ilusión de que la cosas sirven según dicen sus fabricantes que sirven, habrían sido nuetro blanco. Más tarde fue el asunto de la suerte, de nacer con estrella y estrellado. Hoy es la energía: como si empeñarse en algo generara más rechazo de ese algo para concrectarse, o si hubiera algo nuesto que no manejamos y que nos produce efectos perniciosos actuando sobre cosas sobre las que tal vez no debería tener influencia, como una computadora. Estoy viendo mucho Lost.
Un amigo me inoculó el bicho (vaya, me olvidé que así se le decía a l o que tiene él). Creo que algo tiene que ver con mi bajón, el que para venir viene sin avisar para que no esté prevenida. El terapeuta dice que es porque me confié: como ejemplo puso que no escribía periódicamente, y que eso era un síntoma. Le dije por qué me lo dijo ahora y no cuando se dio cuenta. Fue demasiado sincero: se dio cuenta cuando yo lo llamé desesperada en busca de alguna contención. Hubo un click. No sé de qué tipo, pero funcionó para escribir.

martes, mayo 08, 2007

Lola x 3

Tres cosas de Lola, sólo porque volví. Uno, dos, tres. Yo también creo que mayo va a estar buenísimo. De hecho hace frío, los tipos se ponen es ropa que les queda tan linda y dan ganas de agarrarlos todos, por todos lados, tomarse del brazo de ellos y caminar y caminar al sol una tarde de otoño. De dos, porque, aunque no sé una mierda de inglés (apenas, para ser sincera), creo que está dedicada a Riquelme. Y me encanta Riquelme. El otro día, en el trabajo, hablando de cómo Rácing le había empatado a mi boquita querido, un compañero dice: y también, sólo a Russo se le ocurre sacar a Riquelme. Y yo agregué: y a Pekerman. Lo hice de contrabando, porque las minas no hablamos de fútbol en el trabajo. En realidad no nos dejan, esa censura encubierta que siempre nos imponen. Y tres, porque bueno, a mí me corrigieron tantas comas que me curé de espanto. Pero Lola me hizo recordar aquella sensación de mierda que te provoca, el gusta a humillación. Igual acostumbrarse tiene una ventaja: como lo aceptás como parte del mundo primero y de tu laburo después, te empezás a dar cuenta que no todas las comas que te cambian están mal cambiadas. Y eso está bueno para aprender que una no es lo más, y que así es más fácil ir acompañada por la vida.

Más demagógica que maldita

Volviendo al mundo de los bloggers, me encontré con esto. No voy a ponerme a defender la película de Vera, que me gustó, pero sí me voy a poner en contra de cierta canchereada, esa cosa de porque tenés un blog con muchas visitas y fieles seguidores podés decirle a ellos lo que querés y encima esperás que te sigan. Bueno, estoy enojada, y ese no es el tono. No debería serlo. Así que mejor pongo la respuesta masculina que le dejé como comment en Ciencia Maldita.

"Che, y si dejamos de subsidiar el transporte público? Sí, obvio que no es lo mismo. Pero la única forma que funcione el cine es con subsidio a la oferta. A partir de ahí, se puede discutir el cómo. Pero eso de externalidades positivas del compañero musgrave es así: los pibes no estudian para publicidad (al menos una gran cantidad de ellos), lo hacen por esa cosa de pendejos del amor al arte y demás; pero terminan trabajando en publicidad, y lo bien que le hace al país eso. De todas partes vienen a buscar la excelente mano de obra barata argentina. Y eso sale del cine. Con el mismo criterio que usás a partir de la película de Fogwill (que te gustó pero no explicás por qué, simplemente decís que es horrible, adjetivo que frecuentemente no usás para calificar algo de fútbol; tal vez sos poco avezado en el asunto, no lo sé, pero sí, por las dudas, no me una Las mantenidas sin sueños absolutamente nada). Perdón el paréntesis. Digo, con el mismo criterio de no subsidiar cine por películas como las de Fogwill podrías no subsidiar la industria del libro (podría publicar su padre, en ese caso?) porque una novela te pareció horrible. Dicho todo esto, acaso la demagogia te tentó más de la cuenta."

lunes, abril 30, 2007

Chongo

Ya está, se acabó, el chongo se fue. Me puso al día. En sexo, digo, porque en afecto no sé. Me hizo acordar a esa canción de Estelares que dice algo así como que me tomaste por la espalada y me dijiste me encanta ir a la cama con vos pero no te amo. Yo la usé. Me di el gusto de usar una canción favorita para despedirme de alguien. Cómo cogimos! Maravilloso fueron esos casi dos meses. Pero cuando había que pasar a otro escalón le dije eso. Se quedó mal. Se había entusiasmado. Se le notaba en los ojitos, brillosos por la saliva tragada a la fuerza. Pero bueno. Me hizo bien, muy bien. Fue como mi enfermero, me ayudó a recuperarme. No sé cómo explicarlo, pero soy otra

jueves, abril 19, 2007

Miedos

Si fuera varón sería misógino. Creo. No estoy segura. Pero acabo de leer esto, y me cuesta mucho entender: gente progre, moderna, que asegura que no hará ni a palos lo que sus padres hicieron con ellas y que ganan plata haciendo de esas ideas una profesión, resulta que confundan sin más el miedo atávico con la coyuntura social. Sí, el mundo parece más perdido que en otras épocas, más ofuscado por el maltrato recibido, al cual responde con más maltrato; del natural y el de sus hijos también. Pero si las tendencias se copian cada vez más porque el mundo es uno y para todos cada vez más, qué haríamos nosotras madres si se desarrollara la emulación de los chicos criados en Estados Unidos? Horror! Dios no lo permita! El Holocausto es un buen ejemplo de que los miedos sólo agrandan los miedos. Y los peligros. Yo por eso no dejo de rezar.