miércoles, junio 13, 2007

Ya basta mamá

El problema es tu tiempo. Siempre. Mirado en perspectiva todo es fácil. Al menos entendible. A veces hasta risueño. El mientras tanto que va de ese momento que creíste que eras feliz hasta el otro momento que suponés que va a llegar. Pero no llega. Antes que por los hijos una entiende a los padres por la edad. Los reclamos se vuelven espurios, incluso cuando se sepa que no hay perdón. Le entregás tu hija a tu mamá por necesidad; hay casos felices: madres e hijas comparten. El mío no pertenece a ese grupo. Soy de las que la falta de tiempo las obligó a hacer de su madre una abuela. Que a eso se aprende también. Y yo le enseñé. Bah, le di el instrumento. Y ya está, el resto se pasa porque la nena esta feliz, y si ella está feliz, los reclamos te los metés bien ahí. Y yo me los tuve que meter, luego de intentar que, a cambio de afecto que ya jamás podrá volver a disfrutar, de ese regalo que es un niño haciendo de un vieja mujer un ser feliz, ella siguiera pensando que todo se debía a una etapa de mi vida que ya pasaría, y que más temprano que tarde no sería más.
Ese día no llegó. Por eso perduran los besos distantes, la falta de abrazos, los mimos, las caricias en el pelo, las miradas de aguante, la dulzura que siempre estaría disponible para que superara los tiempos duros que ella sabía que vendrían. La voy a tener que enterrar. Peor, cuidar su vejez. Como si el haber dejado todo por esta soledad no haya sido castigo suficiente. Como si todo el amor que me negó por haberle dicho que ya basta mamá, no haya sido suficiente peregrinar por el desierto. La concha de tu madre, mamá.

viernes, junio 08, 2007

Idiota

Este sitio para mí es un viaje. Leerlo me conmueve. Esa energía, la vitalidad de cada una de sus palabras es como una maquinaria que da energía para provocar más vitalidad. No conozco sitios de mujeres similares. Tal vez porque no conozco sitios de mujeres que hablen de la cosa pública. Tal vez porque los sitios de mujeres solo hablamos de nosotras, de lo que ocurre fuera del mundo público, es decir fuera de la política. Y lo que ocurre fuera de la política, como bien descubrieron los griegos hace ya mucho, es idiota. Seremos idiotas? No lo creo. Vendrá de ahí la subestimación ancestral que sufrimos? Creo que en buena medida. Hay algo que, incluso en este mundo de blogs en lo que podríamos hacer literalemtne los que se nos canta (al menos escribiendo), no lo hacemos. La cosa pública no aparece en nosotros. Aparece una estética, pero no aquella estética que decía que todo plano es político, sino una más bien vacua, de esa idiota.

Intimidación

Dicen que intimido. Que los tipos no se me acercan porque piensan que los voy a llevar de las narices. Ahora que había decidido seguir el consejo de mi amiga. No es que no quieren compromisos, no los quieren conmigo. Dicen que soy exigente. Y algo de razón deben tener, porque para imponerse la soledad antes que algo que no gusta hay que ser exigente. Exigente con una, pero indulgente con los demás. Y ahí no hay valor: a mí me exijo porque supongo que estoy a la altrua de la exigencia, al otro no porque sospecho que no sabrá estar. Sea por lo que fuese, hoy no hay plan, y mañana tampoco y tampoco pasado. El lunes menos.
Y V se fue de viaje. Y no le pude decir que me gustaría pasar más tiempo con él. No me animé a llamarlo por ese prejuicio de nosotras, que pensamos que nos van a mirar mal si los llamamos, o no nos van a considerar como pensamos que nos merecemos. ¡Cuánto prejuicio! Debe ser parte de la exigencia. Me amiga me cagó la vida. Justo cuando estaba empezando a sentir que había acomodado todo para no necesitar acomodar más nada, cuando sentía una ténue sensación de bienestar sin tener la necesidad de alguien, ni siquiera para coger, justo cuando amenazaba la percpeción de que llegaba a un lugar despojado, relajado, ajeno a la exigencia, me dijo que tenía que conseguirme un tipo. Te odio M, te odio con todo mi corazón por haberme hecho acordar de lo que con tanto esfuerzo había conseguido creer que había olvidado. ¡Y no tengo la regla!

miércoles, junio 06, 2007

Madre

Maravilloso. Así de simple. Lástima que a Lola no se le pueden dejar comments, porque hubiera preferido dejárselo en su sitio, incluso poder decírselo con más intimidad. Escribí algo sobre Mi mamá me ama cuando nació el primero de mis hijos. En el puerperio, claro. Trataba de establecer porqué eso era lo primero que nos querían enseñar a escribir. Por qué no papá me quiere, menos pretencioso, más real. Años después un amigo, en una reunión, dijo: no las quiere, no ves que tiene que estar todo el tiempo diciendo que todo los hace por ellas. Quedé pasmada. Hablaba de Maradona y su compulsión a decir que todo lo que hacía lo hacía por las hijas. Mi mamá me ama se hizo más claro. No tanto como lo de Lola, pero sí me había quedado claro. Lo dejé ahí. Era una etapa en la que no escribía, y cuando una no escribe las cosas se le pueden ocurrir, pero le duelene menos.
Hace poco Nazarena Velez me hizo acordar de nuevo del asunto: no los quiere; todo lo hace por los hijos dice a cada paso. Lola lo explica a la perfección. El tema es que somos madres. Entonces la cosa se vuelve jodida. No porque no podamos hablar de estas cosas delante de los chicos, algún día ellos tal vez lean estas cosas. El problema, además de que no entenderían una mierda, sino porque no podemos evitar dejar cicatrices, como las que nos dejaron y por las cuales somos reconocidas. Atrevernos a pensarlo y a decirlo no nos inmuniza.
Los varones fueron bendecidos. Y no por el dolor físico, el sufrimiento, el culo que se te agranda, la cadera que se te ensancha, las tetas que se te caen. Sino porque pueden elegirlo. Deciden ser padres, que no es lo mismo que tener hijos. Nosotras somos madres apenas quedamos embarazadas.

Lost

Hace un rato llevé a los chicos a la escuela y crucé miradas con un padre de jardín. Lindo. También cruzamos unas palabras. Y yo, que no voy a trabajar hasta tarde, volví excitada y no pude evitar masturbarme. A veces pienso que eso me saca imaginación e iniciativa para un tipo. Como que me deja satisfecha por un rato y ya no los busco. Este probablemente esté casado (seguramente está casado), y la de amante me ratonea pero no creo que tenga que ver con el consejo de mi amiga. Mañana dirá lo suyo el terapeuta, que de nuevo me pidió dos sesiones semanales. Dice que no quiere probar con la medicación de nuevo, que sigue estando pero más baja que en los tiempos de aquellos bajones. Yo digo que puedo vivir sin pastillas, pero él dice que no. Que el hecho de estar bien no significa que lo esté. Me lo dijo así, esperando que lo entendiese. Y lo peor fue que lo entendí. Salí del paso a lo Blumberg: ¿se entiende? Él se rió. Ojalá hubiese tenido una ocurrencia por el estilo esta mañana. Pero me salió la mina seria que no se mete con tipos casados y menos si van a la misma escuela que su hija a ver lo que va a pensar la gente y que cómo él se va animar. Podría haber sido seria histérica, tipo de afirmar a los cuatro vientos que yo jamás haría una cosa así de modo que el entienda el código y me diga algo. No me animo a preguntarle a la mamá de algún compañero de mi nena. Me da cosa, me parece que todas piensan distinto y más si estan casadas. ¡Cuánto prejuicio! Me voy a de Lost, tal vez después le mando un mail a alguien preguntándole

lunes, junio 04, 2007

Cansada de este mundo

Una amiga me dijo que me tenía que meter con tipo. Así nomás, sin preámbulos ni vueltas. Es de la idea de que la soledad te acostumbra tanto que después no podés salir. Y que además te mantiene activa cogiendo, el cuerpo más elastizado y flexible, el semblante distinto. Y sobre todo que no andás cargando las cosas sobre los demás, especialmente tus hijos, el varón, que pasa a ser como el compañero que no tenés. Un mierda. Pero una genia mi amiga. Más que el terapeuta. Aunque él por la negativa me hizo dar cuenta que estoy definitivamente sola, y que lo único que me queda es escribir. Escribiré. Y me conseguiré un chongo. Al menos por un mes, que es lo que me dijo mi amiga. Masturbarse no alcanza. Y no sólo por razones psicológicas, el físico se descarga un 400 por ciento más, según leí. Acaso la circulación de la energía energice. Y además porque cuanto más sola te ven más te reuyen. Eso creo yo, otra vez cerca de donde ya estuve y pensé que no volvería. Al menos no por un buen tiempo. Y encima el Señor me acaba de pedir permiso para irse de vacaciones de invierno con los chicos, y yo sin un puto plan.
Mi amiga no me lo dijo, pero yo siento que ya canso.

viernes, junio 01, 2007

Escribir, leer, escribir

Lo tendría que haber previsto, más que nada porque ahora pensamos así antes que porque las cosas sean así. Lo que pasó fue que a punto de publicar mi post, se colgó la máquina y no hubo forma de hacerla andar más que reseteándola, o sea perdiendo todo. Bien, antes uno hubiera puteado porque las cosas no son lo que prometen: los fabricantes, quienes nos vendieran la ilusión de que la cosas sirven según dicen sus fabricantes que sirven, habrían sido nuetro blanco. Más tarde fue el asunto de la suerte, de nacer con estrella y estrellado. Hoy es la energía: como si empeñarse en algo generara más rechazo de ese algo para concrectarse, o si hubiera algo nuesto que no manejamos y que nos produce efectos perniciosos actuando sobre cosas sobre las que tal vez no debería tener influencia, como una computadora. Estoy viendo mucho Lost.
Un amigo me inoculó el bicho (vaya, me olvidé que así se le decía a l o que tiene él). Creo que algo tiene que ver con mi bajón, el que para venir viene sin avisar para que no esté prevenida. El terapeuta dice que es porque me confié: como ejemplo puso que no escribía periódicamente, y que eso era un síntoma. Le dije por qué me lo dijo ahora y no cuando se dio cuenta. Fue demasiado sincero: se dio cuenta cuando yo lo llamé desesperada en busca de alguna contención. Hubo un click. No sé de qué tipo, pero funcionó para escribir.

martes, mayo 08, 2007

Lola x 3

Tres cosas de Lola, sólo porque volví. Uno, dos, tres. Yo también creo que mayo va a estar buenísimo. De hecho hace frío, los tipos se ponen es ropa que les queda tan linda y dan ganas de agarrarlos todos, por todos lados, tomarse del brazo de ellos y caminar y caminar al sol una tarde de otoño. De dos, porque, aunque no sé una mierda de inglés (apenas, para ser sincera), creo que está dedicada a Riquelme. Y me encanta Riquelme. El otro día, en el trabajo, hablando de cómo Rácing le había empatado a mi boquita querido, un compañero dice: y también, sólo a Russo se le ocurre sacar a Riquelme. Y yo agregué: y a Pekerman. Lo hice de contrabando, porque las minas no hablamos de fútbol en el trabajo. En realidad no nos dejan, esa censura encubierta que siempre nos imponen. Y tres, porque bueno, a mí me corrigieron tantas comas que me curé de espanto. Pero Lola me hizo recordar aquella sensación de mierda que te provoca, el gusta a humillación. Igual acostumbrarse tiene una ventaja: como lo aceptás como parte del mundo primero y de tu laburo después, te empezás a dar cuenta que no todas las comas que te cambian están mal cambiadas. Y eso está bueno para aprender que una no es lo más, y que así es más fácil ir acompañada por la vida.

Más demagógica que maldita

Volviendo al mundo de los bloggers, me encontré con esto. No voy a ponerme a defender la película de Vera, que me gustó, pero sí me voy a poner en contra de cierta canchereada, esa cosa de porque tenés un blog con muchas visitas y fieles seguidores podés decirle a ellos lo que querés y encima esperás que te sigan. Bueno, estoy enojada, y ese no es el tono. No debería serlo. Así que mejor pongo la respuesta masculina que le dejé como comment en Ciencia Maldita.

"Che, y si dejamos de subsidiar el transporte público? Sí, obvio que no es lo mismo. Pero la única forma que funcione el cine es con subsidio a la oferta. A partir de ahí, se puede discutir el cómo. Pero eso de externalidades positivas del compañero musgrave es así: los pibes no estudian para publicidad (al menos una gran cantidad de ellos), lo hacen por esa cosa de pendejos del amor al arte y demás; pero terminan trabajando en publicidad, y lo bien que le hace al país eso. De todas partes vienen a buscar la excelente mano de obra barata argentina. Y eso sale del cine. Con el mismo criterio que usás a partir de la película de Fogwill (que te gustó pero no explicás por qué, simplemente decís que es horrible, adjetivo que frecuentemente no usás para calificar algo de fútbol; tal vez sos poco avezado en el asunto, no lo sé, pero sí, por las dudas, no me una Las mantenidas sin sueños absolutamente nada). Perdón el paréntesis. Digo, con el mismo criterio de no subsidiar cine por películas como las de Fogwill podrías no subsidiar la industria del libro (podría publicar su padre, en ese caso?) porque una novela te pareció horrible. Dicho todo esto, acaso la demagogia te tentó más de la cuenta."

lunes, abril 30, 2007

Chongo

Ya está, se acabó, el chongo se fue. Me puso al día. En sexo, digo, porque en afecto no sé. Me hizo acordar a esa canción de Estelares que dice algo así como que me tomaste por la espalada y me dijiste me encanta ir a la cama con vos pero no te amo. Yo la usé. Me di el gusto de usar una canción favorita para despedirme de alguien. Cómo cogimos! Maravilloso fueron esos casi dos meses. Pero cuando había que pasar a otro escalón le dije eso. Se quedó mal. Se había entusiasmado. Se le notaba en los ojitos, brillosos por la saliva tragada a la fuerza. Pero bueno. Me hizo bien, muy bien. Fue como mi enfermero, me ayudó a recuperarme. No sé cómo explicarlo, pero soy otra

jueves, abril 19, 2007

Miedos

Si fuera varón sería misógino. Creo. No estoy segura. Pero acabo de leer esto, y me cuesta mucho entender: gente progre, moderna, que asegura que no hará ni a palos lo que sus padres hicieron con ellas y que ganan plata haciendo de esas ideas una profesión, resulta que confundan sin más el miedo atávico con la coyuntura social. Sí, el mundo parece más perdido que en otras épocas, más ofuscado por el maltrato recibido, al cual responde con más maltrato; del natural y el de sus hijos también. Pero si las tendencias se copian cada vez más porque el mundo es uno y para todos cada vez más, qué haríamos nosotras madres si se desarrollara la emulación de los chicos criados en Estados Unidos? Horror! Dios no lo permita! El Holocausto es un buen ejemplo de que los miedos sólo agrandan los miedos. Y los peligros. Yo por eso no dejo de rezar.

martes, febrero 20, 2007

Cumpleaños

Los cumpleaños de gente de menos de 30 son una mierda. Al menos para mí, que ya soy grande para todos los menores de 30. Nunca termina de armarse la cosa, por más que haya qué fumar y tomar. Los pibes tienen tiempo. Se les nota. Pueden desaprovechar una veterana como yo, de sexo fácil y formativo, que estoy buena y me buscan los de mi edad. Desaprovechan una charla con nosotras (o nosotros, también a ellos les marcan la diferencia): nuestra experiencia no les despierta el mínimo interés; ni siquiera les despierta el mínimo interés qué pensamos acerca de algo que ellos sí les puede despertar interés. Nada de nosotros les despierta el mínimo interés. Nos ven como algo extraño. Más bien ajeno. Tienen entre 22 y 26. Y sólo nos dirigen la palabra para saludarnos. O por una necesidad concreta como el trabajo. Nosotras estábamos más pendientes del pasado. Pensábamos que así nos iba a ir mejor. En el medio el mundo cambió y todo se fue a la mierda. A los chicos de hoy no les interesa el pasado, salvo saber quiénes fueron su papá y su mamá, y alguna otra referencia que les pueda servir para aprobar alguna materia de la escuela, el resto no les importa. Los chicos de hoy tienen suerte.

jueves, enero 18, 2007

La madre de tus hijos

Se fueron todos, y volví a extrañarlo a él. Al señor, al que después de los borregos que me bajé en los últimos dos meses pensé que no volvería a extrañar, que ya no, que me había expulsado de su vida y entonces por fin dejaría que se vaya para siempre. Pero no, lo volví a extrañar. Aunque sé también que lo dejé ir. No sé por qué no entiende esa parte mía de interés por su persona, por sentirlo como alguien con el que puedo hablar, pensar, reírme. Él me mira como si todavía lo quisiera, o quisiera algo con él. Claro que no podemos, él, en vez de preservarse del mundo, ser preservó sólo de mí: la única persona que no volverá a tocar en su vida por miedo a hacer potenciales huérfanos a sus hijos es a mí. Jaja, qué lindo lo que me decís: sos la madre de mis hijos, así que no te toco más. Parecés los tangueros eso viejos chotos de mierda que pensaban que la mina con la que dormían todos los días podían putearla por roncar pero no metérsela en el culo porque eso se hace con las putas, y las que cogen por el culo son putas. No, claro que no lo pensó así, porque los tiempos cambian y los parámetros son otros. Ya no es coger por el culo. Es tener sexo express como de nuevo estuviéramos conociéndonos, que me acaricie la cola con cariño y yo siento que empiezo a mojarme, que le dé un beso y quiera quedarme a vivir en sus labios, que me abrace por atrás en la cocina y me bese en la mejilla y al apoyarme empiece a parársele. Tanguero pelotudo. La madre de mis hijos. Andate un poco a cagar!
El muy puto me vuelve a ese lugar de mierda. Y yo que creí que había salido. Igual ya no lo extraño como antes. Extraño no poder tener conversaciones copadas. Para eso hace falta gente copada, como los cuatro borregos. Pero ellos se fueron. Tres de uno me puso excusas para no verme más. A uno le dije yo que no quería más, suponiendo que enseguida pegaría otro. No pegué nada. Y ahora estoy atrás de nuevo, así que no me atrevo a llamarlo. Cogimos bien, pero yo estoy allá atrás, como antes de que empezara ese fin de año extraordinario que creo guardaré entre mis mejores recuerdos.

martes, enero 09, 2007

Solas

El verano se presenta mucho más aburrido de lo que esperaba. Como le dije a Baby Trash, es un problema de expectativas. El problema de venir en alza, supongo. Una amiga dice que si estás en BA en enero sos una looser. Es verdad, vengo en alza pero vengo de muy abajo, así que creo que todavía no llegué ni a salir del pozo. Por suerte tengo películas para ver, otras muchas que están bajando, y los chicos, aunque ahora está ella sola, la chiquita, y estamo repegotas, jodonas, jueguetonas, felices, amigas, compañeras, colaboradoras, paseadoras, madre e hija.

miércoles, enero 03, 2007

Una lágrima en Palermo

Seguí así Baby Trash, que como dice un amigo mío nos vamos a quedar sola tomando una lágrima en Palermo. O en San Telmo, que para el caso es lo mismo, aunque más de una pensemos que no es lo mismo. Claro que son todos unos cagones, pero sabemos que no es así; que ni siquiera la mayoría lo son. O sí, pero nosotras seguimos actuando como si no. ¿Qué sentido tiene pedirle valentía a un cobarde? ¿Cómo se nos puede ocurrir que un cobarde puede tener orgullo? La mayoría de las veces es un problema de expectativas, creemos que es Príncipe Azul, por eso a la primera o segunda cita le decimos que ya no esperamos a ningún Príncipe Azul. Sólo estamos tratando de convencernos a nosostras mismas. Por ahora cojamos, que no está tan mal. Es verdad que después se te pasa, pero qué ganas de que ese día nunca llegue.

sábado, diciembre 23, 2006

No es masturbación

Estoy en ascenso (y eso que estoy con la regla). Estoy en problemas. Los chicos no están, hay día libre, fin de semana libre y el sabor del sexo que me dejó Martín y que quiero volver a probar con Martín. O con quien sea. Estoy que me salgo. Quiero alguien que sea posible de saborear. Es una cosa extraña, pero me encanta el sabor que me siento después del sexo. No podría decir qué sabor, pero es un gusto bien definido. No todos, por supuesto. Pero Martín me dejó ese sabor, y por eso lo quiero a Martín. Espero que haya otros, porque Martín no va a llamar; tiene algo y no me quiso decir. En realidad la que tenía algo era yo y él se dio cuenta. Tres encuentros en una semana fueron demasiado, creo. Me mandó un mensaje, se lo contesté insinuando un nuevo encuentro, lo tuvimos pero diurno y con poco tiempo, los dos nos teníamos que ir y ya saben las chicas todo lo demás. O no. Estoy leyendo muchos blogs de chicas. Y como Lola no hay. Yo no encontré, para ser más justa, que no es precisa pero está correcto. Y eso que me hablaron mal de Lola, ahora que está en el mundo editorial, ya amenazan con su segundo libro, la sacan fea, linda, joven, vieja, alta, baja, coqueta, desarraglada, sensual, insípida, intelectual, frívola, alegre sin tristeza, triste sin alegría, una Lola que no es Lola. Espero que entienda y no se enoje como la otra vez. Así que tomo las palabras del editor que me dijo que conoció a Lola con pinzas, con buenas pinzas; creo que puedo hacerlo. Porque la gente que escribe de alguna manera algo que de alguna manera me mece y me invita a un leve estado de ensoñación, esa gente siempre tendrá mi oído dispuesta a escucharla. Incluso en el error , o en lo que a mí no me guste o me moleste de ella, que no es lo mismo pero está mejor. Lola me lleva, el editor que me lo dijo, aún no. Me voy a dormir masturbándome con Martín.

martes, diciembre 19, 2006

Martín

Martín se ha ido. Todavía está, pero se fue. Ni siquiera dio para dormir juntos. Viniendo de una mina pensará que estoy loca, o que oculto algo. De hecho me dijo, con los ojitos rojos del sexo excitado, placentero y con futuro, mentirosa. Y me lo repitió con el mismo cariño y emoción promisoria, mentirosa. Encantada por el mentirosa, me fui casi de madrugada a preparar el bolso de mi hijo para el viaje de egresados. Locura. Pero no me podía negar a Martín. Creo que sí me hubiera podido negar al sexo. Mi psicólogo dice que me movió cosas. Sí, me movió toda, me movió y después me esperó, me hizo acabar lindo pero se fue y no me dejó espacio para pensar si es varón joven con poca experiencia o tiene para dar algo parecido a lo que yo suponía que puede dar chico de alrededor de 30 soltero, hermoso, fino, establecido, con casa propia, privilegiado laboralmente y perteneciente al grupo de los elegidos que deciden las cosas en el mundo. Se fue porque no le dije de los chicos, estoy convencida. Y apenada. Y no porque no se lo dije ese día, sino porque en los encuentros posteriores, sobre todo en la cena final, no le dije nada. Tengo indicios por todos lados de tener hijos. Y no sólo en el cuerpo, que cualquier varón algo ducho habría concluido con facilidad. Y si no fue por el cuerpo habrá sido por otra cosa; al menos yo sospecho eso. Y si yo sospecho creo que el otro también puede hacerlo. Y así se lo informo: sospechá de mí, digo todo el tiempo. Creo. Yo también me hubiera ido, pienso ahora que se fue. Me hubiera gustado salir unos meses con Martín, llevarlo a algunos de mis lugares, aunque especialmente que él me llevara donde yo no conozco, ni pertenezco, ni soy pero tengo tantas ganas de estar. El cuerpo lo recuerda. Mis ojos guardan el mentirosa. Hay presente. Que es el único futuro posible.

martes, diciembre 12, 2006

I don't believe it!!!

Salí a la luz. Todo encandila. Se ve poco y nada, y es fascinante. Ver poco y nada, que no haya certezas, reine la confusión. Atrévete a las cosas poco claras, me acuerdo, y me emociono. Y me presto a las cosas poco claras. Me lleva Martín. Suave, dulce, más chico. Le gusto. Pero no es amor. Lo sé antes que él, y así él se entera. Es bastante extraño cómo sucede esto, pero me cuesta mucho engañar. A Martín y a cualquiera. Que nadie se dé cuenta de que estoy mal, de que estoy bien, de que estoy desesperada por un hombre o ansiosa porque llame una amiga. Para mí otros lo consiguen. Pero Martín me dice que no es así, que por lo general la gente está tan metida en ella misma que no se da cuenta de qué le pasa al otro. Me gustó mucho eso, obvio, demasiado. Y Martín se di cuenta. Entonces se retrae, empieza a evitar ese tipo de razonamientos, de cosas pensadas hace ya rato pero que ahora consigue ponerlas en el momento y lugar adecuado; una especie de estudio inconciente para habilitarlo a mí, que sé que le gusto, aunque no le gusta tanto mi trabajo ni mi profesión, y se nota que espera y va en busca de un mundo que no le puedo dar. Menos con hijos, que todavía no se enteró porque no me animo, y ay lo mal que hice! Debería haberle dicho, aunque sea de la chiquita, ponerla ahí, en el medio, como quien no quiere la cosa decir a mi hija le encanta que la peine; una boludez por el estilo que si es ésa y dicha así, como quien no quiere la cosa, lo habría espantado. Menos mal que no dije nada, de haberlo dicho así no habría cogido. Y lo bien que me hizo coger. Sentir de nuevo con las esperanzas desvanecidas esos músculos totalmente desacostumbrados, hoy doloridos por el esfuerzo al que no estaban acostumbrados. No lo puedo creer, no lo puedo creer!, no lo puedo creer!!!

miércoles, diciembre 06, 2006

Baby Trash

Entre tanto blog de mina ingeniosa, cool y sin necesidad de hombre, volví a la antigüedad y me compré 7 Días. Pensaba en la que yo había conocido, y en lo que dice Lola acá, y en toda esa cosa que lo virtual todavía necesita del mundo ese viejo que pensamos que ya se acabó. Para apelar un poco a lo estudiado y darle un toque de reflexión a esto, digo: lo que la modernidad líquida necesita de la sólida para poder existir. No me acuerdo si Bauman plantea lo sólido y lo líquido como etapas de las que se transita de una a la otra o son sistemas que conviven a la manera de lo que Marx decía del capitalismo y el feudalismo. Pero sí que está claro que la modernidad líquida todavía necesita de la sólida para sobrevivir. Y en la sólida existía 7 Días, y en 7 Días esaba Baby Trash.
Fue un consuelo. Baby Trash hablaba de la década del 70, del cine Cosmos, de lo feo que es Terminator. Me causó gracia que una mina de como mínimo 40 hablara despechada de los hombres que la dejaron de lado o los que dejó de lado por falta de tino, habilidad, consideración, inteligencia. Yo por lo menos tengo los hijos, dije, eso que todas dicen que es una falta que no podés soportar desupués de los 35. Tal vez a Baby Trash le falte eso. Tal vez sólo esté mal cogida. Pero yo ni siquiera estoy cogida y hablo de quienes pasaron por mí como si fueran traidores, energúmenos, aspirantes a gigolós o idiotas que sólo querían mostrar una muñequita de torta como se ve en el dibujo que ilustra la página de Baby Trash. Ella dice que la madre le dice que tiene que revisar sus elecciones. Creo que tendría que revisar mucho más, a cierta edad el mundo no está más en contra de una. Y es una edad que queda muy lejos de los 40. Tan lejos, que cuando una se da cuenta todavía cree que los 40 es algo que nunca va a suceder.

viernes, diciembre 01, 2006

Mi Goonie

Tiembla, todo tiembla. Final de los finales. Será el que de grande verá en alguna película y lo emocinará, como a mí me emocionaron los Goonies, y junto al señor se la hicimos ver con la esperanza y el deseo de que al llegar a esa edad fuera uno de ellos. Y lo es. Mi hijo es un Goonie. No hay duda. Ya con mi altura, miro sin bajar la vista a quien todavía es un chico. Un cimbronazo, un temblor, una verdadera hecatombe. Pocas cosas se presentan tan certeras en la vida como el egreso de un hijo de la primaria. Por más que la vida te vaya preparando con su desarrollo corporal, hormonal, intelectual, y esa nobleza que la lleva a una a sentir que hizo bien su trabajo y que su hijo podrá ser cualquier cosa pero siempre serán más las satisfacciones que las insatisfacciones. No hay indicio alguno de que eso pueda ser cierto, pero en estos días una se siente plena. Incluso con el señor, quien por su parte parece también haber hecho bien las cosas. Y darle las gracias, pletórica por el momento, pensando que la felicidad es posible. O, como dice Estelares, no sabiendo muy bien qué es eso y menos si eso es posible, pero sabiendo que no se es una infeliz. Dándole las gracias también a él, porque viniendo como viene de pares de cromosomas compartidos, además de representar una nueva entidad tuvo que aprender a hacer algo con eso nuevo que era. Por más que buscó copiar y todavía copia, es distinto, y debe aprender cada día qué es lo que le dieron y qué lo propio, qué de lo primero quiere quedárselo y qué de lo segundo mejorar.
A la distancia de mis 12 en los que egresé, veo todo lo que se va dejando en el camino. Más por necesidad que por decisión. Creo que en la mayoría de los casos está bien. Pero no puedo apartar el dolor que da la conciencia de saber que después de esos años una nunca más vuelve a vivir con la frescura que da la convicción de que el futuro pertenece.